La Faldeta

LA FALDETA         (Texto cedido por AMICS DE FRAGA).sello ADF

EL RESURGIR  de  las tradiciones alrededor de la  Indumentaria

Con el incipiente bienestar de haber dejado atrás la postguerra, por todos los pueblos y regiones había un incipiente resurgir de la cultura, las costumbres y tradiciones propias, y Fraga no podía ser menos.

El cuantioso patrimonio que Fraga enía y que clamaba por salir a la luz y el gran cariño que los fragatinos teníamos a nuestras “dones de faldetes”, se fue conjugando para dar sus frutos.

Primero fue una iniciativa de hacer una exposición etnográfica, que desde la Comisión de Fiestas se promovió para las Fiestas Mayores de Nuestra Señora la Virgen del Pilar de 1.970, y repetida en 1971.  Organizado por D. Angel Hernández, se expuso un amplio muestrario etnográfico de Fraga:  ropa, con 3 maniquís totalmente ataviados, una mujer con traje de boda, otra de percal y a un impecable novio fragatino, acompañados de un conjunto de mantones, faldetas y ropa selecta; unas vitrinas expositoras mostraban una selección de pendientes, anillos, abanicos, rosarios, sonajeros, cruces,…etc., además de un gran número de objetos tradicionales antiguos, del campo y de la casa.   El éxito de la exposición hizo empezar a valorar la riqueza costumbrista que tenemos.

La Faldeta:  fiesta dedicada a la exaltación del traje tradicional

El nuevo arranque fue de los jóvenes, la Peña Fragatina, que en 1977 deciden hacer un homenaje a las dones de faldetes que estaban aún manteniendo el uso diario del vestido tradicional.  Hasta 230 abuelas seguían luciendo su vestimenta de antaño.  Surge así el primer “Día de la Faldeta”, en Mayo de 1977, en el que además del homenaje se celebró un concurso de trajes tradicionales fragatinos.  La satisfacción de su éxito marcó el camino a seguir, y así se volvió a repetir en 1979 y 1981.

Como consecuencia de esa línea, desde el Ayuntamiento se planteó el hacer un monumento a la mujer fragatina, un símbolo matriarcal en nuestra tierra por su trascendental papel dentro de las familias.  En reconocimiento a la ardua labor del papel de la mujer, se escoge representarla en la necesaria tarea diaria de ir a buscar el agua necesaria para la familia al río y se hace un diseño de una mujer que carga con dos cántaros.

 En 1982, el día 23 de Abril, Día de San Jorge, en que las autoridades aragonesas vienen a Fraga a celebrar solemnemente el Día de Aragón, se aprovecha dicha fecha para la inauguración del monumento a la fragatina, a les dones de faldetes, celebrando también los fragatinos el Día de la Faldeta para homenajear tanto a las que aún estaban entre nosotros como a sus antecesoras, representadas en el monumento a la fragatina.  Esta esplendorosa escultura, creación del ceramista D. José Arellano, culminando una moderna fuente de agua, pasará a presidir desde entonces la Plaza de España, la principal de Fraga, delante del Ayuntamiento.

Ese día se invita a que todos los fragatinos y fragatinas vistan en dicha fiesta las ropas tradicionales de que dispongan.  La iniciativa de esta celebración caló en el sentir popular, y todos, Ayuntamiento, Asociaciones y población, se prestaron con entusiasmo a hacerla realidad. Toda Fraga se vuelca en sacar a la luz lo bueno y mejor de cada “caja” o de las “calaixeras”, resultando una fiesta de ensueño, una eclosión de color y esplendor, por la calidad del vestuario que luce la multitud que llena el Paseo Segoñé y la Plaza España.  Es un día grande que los fragatinos nunca olvidarán. Queda ya para siempre fijada la Fiesta de la Faldeta.

 Y sin discontinuidad, desde 1982, el Día de la Faldeta-Día de Aragón ha quedado como una gran fiesta de los fragatinos, que con entusiasmo y entrega recrean esa exaltación y recuperación de su indumentaria, sus costumbres, tradiciones y folclore de Fraga,  un homenaje al legado de nuestros antepasados.

Algunos investigadores locales y sobre todo las asociaciones como Amas de casa, Peña Fragatina, Rondalla Fragatina, Hogar del Jubilado, Amics de Fraga, Asociación de la 3ª edad, y otras más, junto a la Comisión Municipal de Fiestas,… han aportado su colaboración, investigando, rescatando tradiciones, costumbres y oficios, para enriquecer esta fiesta con los valores de nuestras raíces.

La fuerte implicación de la población fragatina en esta fiesta y su alta valoración tanto de vestirse en ella como de poseer un juego completo de vestuario tradicional, hoy de un importante costo económico, ha inducido a la compra año tras año de los elementos que faltaban para completar el equipo: faldetas, mantones, otro vestuario, trenzas para el peinado, pendientes y otras joyas y complementos antiguos….

En especial ha aumentado considerablemente la cantidad de mantones antiguos de Manila y otros tipos, que las fragatinas han comprado sin dudar, a pesar de su alto precio, hasta el punto que hoy somos con seguridad el pueblo de España con más mantones, en proporción a sus habitantes.  También, para poder conseguir nuevas faldetas, la Asociación de Amas de Casa contactó con fábricas valencianas especializadas que consiguieron reproducir fielmente las telas tradicionales de seda, pudiendo confeccionarse muchas nuevas faldetas a imitación exacta de las tradicionales.

 RESURGIR DE LA INDUMENTARIA MASCULINA sello ADF

Además de la recuperación y confección de nuevas prendas femeninas, es de destacar también el resurgir de la indumentaria masculina, casi inexistente en las casas por perderse su uso mucho antes que el femenino, y sin embargo ahora plenamente y abundantemente recuperado.  No podemos olvidar que también los niños y jóvenes se han unido a lucir el vestido tradicional en esta fiesta, no siendo raro hallar en el Segoñé familias enteras que abarcan hasta cuatro generaciones, todos luciendo sus respectivos trajes tradicionales.

Hoy la fiesta cumple con sus objetivos y el balance ha sido muy positivo, ya que hemos logrado a lo largo de estos años involucrar a todos, personas mayores, jóvenes y niños, logros  que han servido para relanzar los valores de un pasado que no debe morir.  Desde 1977 hasta hoy nos han ido abandonando “les dones de faldetes” y en 2007 (ya entrado el siglo XXI)  nos dejó la última de ellas.  Pero con la Fiesta de la Faldeta seguirán perviviendo entre nosotros, continuarán vivas en nuestra memoria  formando parte de la historia de Fraga.

 La Fiesta ha iniciado su evolución hacía un día de las tradiciones, pero manteniendo como esencia la exaltación de la indumentaria tradicional.  Por su riqueza y valor etnográfico ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico, y todo Aragón ha reconocido ya el valor de la indumentaria fragatina.

Solo nos queda cuidar sus valores, no dejar que se desvirtúe su contenido, antes bien enriquecerlo, para que siga siendo una fiesta que represente la esencia de la cultura y el patrimonio fragatino, una fiesta con prestigio que atraerá año tras año a miles de visitantes que admirarán y alabarán la riqueza cultural de Fraga, pues en pocos lugares podrán deleitarse de ver juntos tantos mantones, faldetas, balóns, cossets, capas, pendientes, joyas y demás complementos, y un peinado femenino singular de mucha belleza y calidad, conformando todo esto una Fiesta de fuerte colorido, belleza y alegría.

La Faldeta, motor de la recuperación de  la indumentaria.

La continuidad de esta fiesta, causa y resultado del interés de los fragatinos por la indumentaria tradicional, ha llevado a la investigación de las prendas y las combinaciones de las mismas, según eran tradición en nuestros antepasados, para no desvirtuar su legado.

Recuperar e introducir el traje de casar y el traje de llauradora nos ha sido bastante fácil porque nuestra generación ha crecido viendo lucir a las abuelas las ropas del vivir de cada día con la más absoluta naturalidad.  La tradición oral, la memoria viva y los testimonios de todo el colectivo de las “dones de faldetes”, nos han servido de asesoramiento para poder valorar justamente las prendas testigo.  Bajo la mirada supervisora de su maestría, se ha conseguido renovar y recuperar bastante vestuario al coser, repasar y restaurar piezas deterioradas, y también elaborando nuevas prendas, siempre imitando a las antiguas.

La investigación de la vieja indumentaria debe hacerse lleno de rigor, realidad y de valor histórico, no dando rienda suelta a la fantasía, y huyendo de la homogenización y el uniforme común.  Cada cosa tenía su porqué y hay que documentarlo para enriquecernos.

Se considera que un traje tradicional dura 100 años o más, con lo que se puede informar de cómo vestían la mayoría de las mujeres desde hace más de un siglo, por la razón de la facilidad con que en esta época se hacía la confección a partir de un mismo patrón que se iba repitiendo, muy bien cosido por las mismas mujeres de la  familia.

 En la celebración del Día de la Faldeta de 1.982 aparece una nueva idea de traje fragatino completamente ignorado hasta entonces y que incluso parecía no ser auténtico, pero bien mirado se vió que en ciertas casas se conservaban prendas antiquísimas que nos indicaron que aquello podía ser real. Todo se complementaba.

La ropa interior de cintura para abajo podía adaptarse la misma, luego se tenía la camisa, en este caso la de mangas afaroladas, el corpiño de seda bordado, “lo mocadó enchardinat”, la mantellina blanca…¿la falda?…esto era más difícil de interpretar, pero se encontró unas faldas que armonizaron perfectamente con el conjunto. Con todo ello al año siguiente para la fiesta del 23 de Abril de 1.983, salió de nuevo a la calle otra joven con el traje completo, todo él antiguo.  Cómo sería de desconocido para las fragatinas que en medio del desfile se oían expresiones de admiración, como también de extrañeza:  ¡de donde será este traje!, ¡quien es esta chica que tan bien lo luce!, ¿qué es lo que lleva puesto?…  Se acababa de recuperar un traje con muchos años de antigüedad, muy anterior a la época del traje del mantón de Manila.

A partir de aquí se fue aceptando en años posteriores el reto de asegurar cual sería la composición exacta de las prendas que lo componen, se fueron expandiendo con rapidez, mezclando elementos de unas épocas con otras posteriores a libre albedrío, desvirtuando la mayoría de las veces el sentido y rigor que requiere una herencia cultural.  Mezclar prendas de épocas distintas provoca serias confusiones, perjudicando al camino iniciado de recuperar nuestro patrimonio etnográfico.

 Al ser unas prendas más ligeras y quizás más favorecedoras, con apariencia de traje fácil de copiar o bien por su mayor facilidad de adquisición frente al caro mantón de Manila, ha hecho extender el traje con su mantoncito blanco, combinado con cualquier falda de seda, sin atender a antigüedades ni a las diferencias sustanciales entre las prendas de una época y de otra.

Con tanta manteleta blanca (lo mocadó enchardinat) tal parece que ha surgido una uniformidad que desvirtúa el valor del traje de boda y de percal, hasta ahora únicos reconocidos como tradicionales de Fraga, y si bien debemos el reconocimiento a este nuevo traje más antiguo, no hemos de olvidar que el mismo fue sustituido por nuestros antepasados, en razón de uno de mayor majestuosidad, el de mantón de Manila con faldas  de seda bordada, traje que nos hecho resaltar y nos ha diferenciado de todo el mapa de la indumentaria aragonesa, siendo junto con los de Ansó y Hecho, los trajes tradicionales más destacables de Aragón.

 Estas nuevas formas que se generalizan nos alejan de la forma de vestir de nuestras “dones de faldetes” a las que deseamos homenajear. Ellas siempre han pedido que no dejáramos nunca de recordarlas, así, tan autenticas, por lo cual entre todas las asociaciones, grupos y personas interesadas no se debe dejar perder la esencia por lo que se inició esta exaltación de nuestro traje. Para eso, tenemos el monumento a la fragatina que nos lo recuerda.

Aunque el traje antiguo también sea de mucho interés para nuestro patrimonio etnográfico, nos debemos centrar en la tradición más reciente, con sus prendas diferentes para cada día de los varios que duraba la boda, sus complementos, el traje de percal con su variedad de faldas y pañuelos, etc. todo ello más próximo a la vivencia de nuestras “dones de faldetes”, motivo que originó esta fiesta de exaltación de su  traje.

Es fácil prever que el futuro del traje fragatino está garantizado por el interés manifestado por todos para mantenerlo.                                        (Texto cedido por AMICS DE FRAGA).

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